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4,505 migrantes muertos en desierto en 25 años 

The Exodo

El polvo del desierto no entiende de decretos ni de operativos de contención. En los límites donde la geografía mexicana se choca contra el acero de la frontera estadounidense, en el desierto de Arizona, en los primeros siete meses de este 2026 han muerto 73 migrantes. 

La falsa narrativa del gobierno mexicano de que hay una migración cero choca con la realidad. Tan solo en el mes de julio  fueron encontrados 19 cuerpos de hombres, mujeres y niños que huyen de México, Centro y Sudamérica de la violencia y la pobreza, reportó la organización Human Borders. 

Ni las cercas cada vez más altas, ni la militarización en ambos lados del río Bravo han logrado frenar el goteo constante de mexicanos que deciden dejarlo todo atrás. Lo único que ha cambiado es el precio de la travesía, y se paga en vidas.

Los migrantes continúan cruzando y perdiendo la vida a lo largo de la frontera entre Arizona y México, uno de los corredores migratorios más letales y exhaustivamente documentados del mundo.

Nuevos datos de Humane Borders y de la Oficina del Médico Forense del condado de Pima, Arizona, revelan 19 nuevas muertes de migrantes en julio y 13 en junio; la mayoría de los restos fueron recuperados poco tiempo después del fallecimiento. Hasta la fecha, se han localizado los restos de 73 personas este año en Arizona, frente a las 59 registradas en el mismo periodo del año anterior y las 103 de todo el año 2025.

4,505 migrantes muertos en Arizona en 25 años 

Esto eleva a 4.505 el número total de muertes en el sur de Arizona durante el último cuarto de siglo. Entre los fallecidos hay hombres, mujeres y niños.

“Los veranos suelen ser la época más mortífera en Arizona, ya que las personas que migran sucumben al calor extremo”, afirma Octavio Fuentes, director ejecutivo de Humane Borders. “Simplemente no es posible llevar suficiente agua para sobrevivir; es una forma de morir terrible, inhumana y evitable. Me preocupa profundamente que estemos viendo más muertes ahora que hace un año, y aún quedan dos meses por delante”.

El desglose de las cifras de julio indica que cinco personas llevaban muertas menos de un día; dos, menos de una semana; y cuatro, menos de tres meses. La gran mayoría fallece por deshidratación y exposición a la intemperie, aunque algunos también mueren por hipotermia, ahogamiento, traumatismos por fuerza contundente o causas desconocidas. 

Foto Álvaro Enciso

La cifra solo es la punta del iceberg; hay muchos desaparecidos 

Estas muertes representan solo la punta del iceberg, ya que muchas otras personas desaparecen y nunca son encontradas. Por lo general, los restos son hallados por grupos voluntarios de búsqueda y rescate, agentes de la Patrulla Fronteriza, propietarios de tierras y excursionistas. En 2025, voluntarios de Humane Borders encontraron seis cuerpos durante sus recorridos de exploración.

“La idea de una ‘frontera cerrada’ es ilusoria”, señala Brad Jones, profesor de ciencias políticas en el Centro de Migración Global de la UC Davis y miembro de la junta directiva de Humane Borders. “Cuando existen factores que obligan a las personas a abandonar situaciones potencialmente peligrosas, la gente vendrá. Y si vienen al desierto, la probabilidad de morir es alta”. 

La alarmante cifra de muertes a lo largo de la frontera sur es consecuencia de las políticas bipartidistas de Estados Unidos —vigentes desde la década de 1990— basadas en la prevención mediante la disuasión, las cuales canalizan a los migrantes hacia zonas remotas del desierto en lugar de hacia puertos de entrada seguros. “Las muertes, tanto pasadas como presentes, nos recuerdan que endurecer la frontera no funciona”, afirma Fuentes. 

“La gente seguirá migrando, tal como lo ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad. Lo que se necesita es una reforma migratoria que destine recursos a facilitar la migración por las vías legales adecuadas. Así, en lugar de gastar miles de millones de dólares en muros dobles, visualizamos un sistema migratorio bien dotado de recursos capaz de tramitar las solicitudes de trabajo y asilo en cuestión de meses, y no de años”.

¿Por qué la gente sigue cruzando la frontera en verano a pesar de todos los riesgos? Las personas abandonan sus hogares debido a la violencia, la pobreza y los desastres naturales. Cruzan para reunirse con sus familias y buscar oportunidades económicas en Estados Unidos. Asimismo, personas de otras partes del mundo a menudo no comprenden del todo los riesgos o son engañadas por grupos de crimen organizado, ansiosos por sacar provecho de su desesperación y quedarse con su dinero. Es más probable que crucen sin documentos si perciben que existen pocas vías legales —o ninguna— para ingresar al país.