El Senado de la República se iluminó de rojo en el Día Mundial de la Tuberculosis, como un recordatorio de esta enfermedad y un llamado a la conciencia colectiva para erradicarla.

El senador Emmanuel Reyes Carmona dijo que la tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año más de 10 millones de personas enferman de tuberculosis y más de un millón pierden la vida a causa de esta enfermedad, a pesar de que es prevenible y curable.
Durante la ceremonia de iluminación el senador Emmanuel Reyes, quien explicó iluminar en rojo no solo un recinto, sino una causa que durante mucho tiempo ha permanecido en las sombras: la tuberculosis.

Este acto no es únicamente conmemorativo; es un llamado urgente a la conciencia, a la acción y a la responsabilidad colectiva.
En México, la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública. Se registran miles de casos nuevos cada año, afectando principalmente a poblaciones en situación de vulnerabilidad: personas en condiciones de pobreza, con desnutrición, con sistemas inmunológicos comprometidos o con acceso limitado a servicios de salud.
Esto nos obliga a reconocer una realidad incómoda: la tuberculosis no es solo una enfermedad médica, es también una enfermedad social. Está profundamente ligada a las desigualdades, a la falta de acceso a servicios de salud oportunos y a las condiciones de vida.
Por ello, enfrentarla requiere más que tratamientos; requiere políticas públicas integrales, inversión en sistemas de salud, campañas de prevención y, sobre todo, información accesible y libre de estigmas.
El estigma ha sido uno de los mayores obstáculos en la lucha contra la tuberculosis. Muchas personas retrasan la búsqueda de atención por miedo al rechazo o a la discriminación. Romper ese silencio es una tarea colectiva.
Hoy, al iluminar este espacio en rojo, enviamos un mensaje claro: visibilizar salva vidas. Hablar de tuberculosis, informarnos y actuar de manera oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desde el ámbito legislativo y desde la acción pública, tenemos la responsabilidad de fortalecer las estrategias de detección temprana, garantizar el acceso a tratamientos completos y gratuitos, y asegurar que ninguna persona quede fuera del sistema de atención.
Pero también tenemos una responsabilidad como sociedad: acompañar, no juzgar; informar, no estigmatizar; actuar, no ignorar.

