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The Exodo

 restricciones migratorias de Estados Unidos en torno al llamado “turismo de parto” o “turismo de maternidad” mantienen en alerta a las comunidades fronterizas de México. Aunque la ley estadounidense no prohíbe que una mujer embarazada ingrese al país por motivos turísticos o comerciales, la normativa del Departamento de Estado faculta a los oficiales consulares y agentes fronterizos a negar la entrada o solicitar mayor documentación si sospechan que el objetivo principal del viaje es que el bebé nazca en suelo estadounidense para obtener la ciudadanía.  

Un fenómeno histórico bajo escrutinio

Durante décadas, miles de familias en ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez o Reynosa han cruzado a territorio estadounidense con visas de turista para dar a luz en hospitales de California, Texas o Arizona. Esta práctica, fundamentada legalmente en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los EE. UU. (que otorga la ciudadanía por nacimiento a cualquier persona nacida en su territorio), ha entrado en una fase de vigilancia rigurosa.  

La regulación que dio origen a este criterio fue implementada formalmente en 2020 al modificarse la normativa sobre las visas de visitante B-1/B-2. Bajo este esquema, viajar con el fin primordial de obtener la ciudadanía estadounidense para un recién nacido se considera un uso no permitido del visado de turista.  

Las medidas clave y cómo operan

Las autoridades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y de la red consular aplican un protocolo de revisión detallado a viajeras que muestran un estado de gestación avanzado:

 Demostración de motivo de viaje: La solicitante debe acreditar que la razón del cruce es turística, de negocios o familiar, y no el alumbramiento.  

 Atención médica especializada legal: El cruce para recibir atención médica vinculada al embarazo está permitido, siempre que la paciente cuente con la autorización previa de un hospital o médico en EE. UU. y demuestre la solvencia financiera necesaria para cubrir la totalidad de los costos hospitalarios.  

 Revisión de fondos e historial: Los oficiales verifican que las viajeras cuenten con seguros con cobertura obstétrica internacional o fondos propios, con el fin de evitar la carga económica al erario o el uso de fondos públicos locales.

Impacto en la franja fronteriza

El impacto social de este escrutinio se percibe fuertemente en la dinámica binacional. Organizaciones defensoras de los derechos humanos y analistas señalan que las inspecciones han generado incertidumbre y temor entre mujeres que cruzan de manera regular por trabajo o compras, debido a la discrepancia de criterio que puede aplicar cada oficial en los puertos de entrada.

A pesar del incremento en los controles sobre visados, especialistas legales recuerdan que las reglas de inmigración sobre visas son distintas al derecho constitucional de ciudadanía por nacimiento, el cual sigue protegido por la Constitución norteamericana mientras no existan reformas legislativas que lo modifiquen.