mayo 23, 2024 8:59 pm

Mejorar las condiciones legales, materiales e institucionales de la política migratoria es un imperativo ético impostergable para México, que es un país de paso para las caravanas de migrantes, pero también un refugio para las mujeres, niñas, niños y hombres que atraviesan miles de kilómetros para llegar al “sueño americano”, consideró la presidenta del Senado, Ana Lilia Rivera Rivera.
En un artículo que compartió en redes sociales, afirmó que el Senado de la República apuesta por una visión regional, con los países de Centroamérica y el Caribe, así como un enfoque humanista y de respeto a los derechos humanos para atender este problema.
La senadora de Morena señaló que también es indispensable contar con una perspectiva histórica a escala continental que incluya a Estados Unidos, Canadá y Sudamérica, “para convertir a toda Latinoamérica en la tierra de los sueños hechos realidad, de la libertad con igualdad, democracia, justicia, paz y dignidad para todas y todos”.
Ana Lilia Rivera recordó que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador impulsa acuerdos Obrador entre los gobiernos de las distintas naciones involucradas en el problema migratorio.
“En las reuniones bilaterales con Estados Unidos destaca la urgencia de atender las causas y elaborar programas, en conjunto con los países de origen de los migrantes, que generen empleo digno, seguridad social y bienestar colectivo.
Durante décadas, agregó, Estados Unidos fomentó la inversión de capitales en Centroamérica y el Caribe, pero sólo en aquellas ramas productivas que significaban amplificadas ganancias que regresaban a sus dueños, sin dejar en nuestros países hermanos más que bajos salarios, tierras y recursos sobre explotados, marginación y violencia.
La legisladora tlaxcalteca reconoció que es necesario eliminar la pobreza y la marginación y destacó que México ha demostrado que es posible ser una de las 10 principales economías del mundo, la sexta en inversiones directas de capital y, al mismo tiempo, ofrecer políticas económicas y sociales a favor de las mayorías, como el incremento al salario mínimo por encima de la inflación; la universalización de los programas sociales; y el fomento a la regeneración sustentable de las economías locales y regionales con los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.
Subrayó que garantizar el respeto de los derechos de los pueblos originarios; y proteger las semillas nativas y la biodiversidad para lograr la soberanía y la autosuficiencia alimentaria han sido ejes fundamentales para reorientar el rumbo de la nación y convertirla en un ejemplo de estabilidad, bienestar y progreso con justicia social.
Por otra parte, la presidenta del Senado destacó la reciente resolución de una Corte de Apelaciones en Massachusetts, que reconoció la procedencia de una demanda presentada por la Secretaría de Relaciones Exteriores para investigar la responsabilidad de ocho empresas fabricantes de armas en la venta ilegal de éstas en nuestro país.
“Esa resolución plantea en la agenda de todos los países de América, la necesidad de acuerdos internacionales para proteger la vida, no para fomentar la muerte, y así dar un paso más en la eliminación de una de las fuentes de violencia: la producción y tráfico ilegal de armas hacia nuestros países”, enfatizó.

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